TechNology

Follar con imágenes, work-in-progress

300 Stvorcov, Eslovaquia, 2017

Sa Quartera d'Inca, 2018

SERIE DE NORMAS: 1) Este proyecto no durará más de seis meses. 2) Tendré una cita semanal. 3) No habrá ninguna condición previa en términos de practicar sexo, dejaré eso en manos del azar y la improvisación. 4) A fin de realizar este proyecto estoy sometiendo mi voluntad, mi ego y mi cuerpo a un desconocido. Para mantenerme a salvo voy a dar instrucciones a los chicos que conozca. Las instrucciones siempre estarán relacionadas con el motivo por el que dejé de verme con el hombre anterior. 5) Si siento que se me ha faltado al respeto de alguna manera procederé a espiar y perseguir al chico que se ha portado como un idiota hacia mi. 6) Escribiré meticulosamente sobre cada experiencia en un pequeño diario, le haré una foto y la colgaré en instagram. El imput será OkCupid, el output Instagram, el resultado una instalación.

RITUALES: 1) Siempre me vestiré de rojo, azul y negro. Exactamente el mismo conjunto para la 1ª, 2ª y 3ª cita. 2) Mis uñas siempre estarán pintadas de rojo. 3) Prepararé un regalo para cada uno de los chicos.

 

      En Towards a Philosophy of Photography, Flusser reclama la correcta de-codificación de las imágenes para poder crear nuevas fotografías. En el describe como la primera ontología de la imagen fue el documento; el estatus de la foto era entonces un memorial, con todas las cuestiones gramáticas y representacionales que esta definición implicaba. Con la digitalización la fotografía deja de ser un documento. Se ha liberado de esta definición. Hoy en día la cámara es un aparato que va más sobre manipulación que sobre representación. Su significado hoy está más definido por códigos matemáticos y binarios.

 

      “Follar con imágenes”, comenzó en Nueva York, me interesaba investigar las aplicaciones de redes sociales, en concreto esas para conocer a chicos. Para ello creé un personaje.

Eran los inicios de este tipo de aplicaciones. Cuando este personaje se mete en la app se da cuenta de que la selección de un chico es similar a la de un menú, se encuentra con una infinidad de opciones. De allí nació la idea de desarrollar un archivo de chicos. Cantidades de selfies iban acumulándose en el ordenador. Vulgarización de la foto. La cosa iba más sobre el quantium que sobre la calidad de relaciones que se gestaban.

 

      La obra explora como las nuevas tecnologías afectan nuestro modo de leer las imágenes, nuestro modo de pensar y nuestro modo relacionarnos con los nuevos medios. Me interesaba analizar como se establecían las bases de comportamiento a través de un dispositivo electrónico, de como nacían este tipo de relaciones gobernadas por el aparato. Las retóricas binarias son lenguajes artificiales. El personaje que se crea en esta pieza es el resultado de esa artificialidad. Formulé un ser robótico y artificial, sin emoción alguna, para incidir en la cuestión de la identidad/imagen digital, que en general va más sobre la manipulación que sobre la representación y en la que el otro es representado de una manera técnica, a través de un lenguaje matemático, oscurecido. Comencé a quedar con hombres. Al desarrollar la imagen de este personaje no pude evitar la cuestión de la cosificación sexual de la mujer. Evidentemente para seducir a los chicos debía generar una representación “sexy”, además de ejercer conductas de lo que se espera que una mujer haga a la hora de provocar la atracción del otro.

 

      La manera en la que se representa el personaje ficticio a través de la aplicación resulta en una imagen virtual creando una identidad falsa, alienándose del personaje real haciendo hincapié en como podemos mal interpretar lo que las imágenes están haciendo. Flusser indica que nos encontramos ante una era post-humana que nos lleva a relaciones tecnológicas gobernadas por el aparato. En este contexto post-humano el otro es representado de una manera técnica, a través de un lenguaje matemático, oscurecido. La aplicación que utiliza este personaje le dice que chicos son los que tienen más nexos en común con ella y ella sigue estas indicaciones. Se considera la superficialidad de los tests psicológicos de estas páginas de citas. Tras configurar una identidad completamente prefabricada y someterse a la voluntad de un iphone, se comporta de manera robótica siguiendo unas instrucciones auto-impuestas.

      Se reflexiona sobre el concepto del “yo” y sobre cómo este se deja influenciar por las tecnologías emergentes permitiendo que los individuos tengan una identidad online que suele reflejar un aspecto ideal de ellos mismos. La identidad virtual suele ir ligada a la idea de tergiversación.

 

      Para la investigación de estas cuestiones no me puse impedimentos a la hora de practicar sexo. No tuve ni un solo orgasmo. Follar por arte. Buscar el límite. Vulgarización del sexo.

 

      Esto no lo vuelvo a hacer.

 

      En este caso se focaliza la atención sobre las aplicaciones de citas y se investiga como el sexo virtual no solo complica sino que distorsiona la división entre el cuerpo, la mente y el “yo”. En la no-corporeidad mientras el usuario está online ya no se necesita el cuerpo y el individuo puede participar separado de el. En último término esto se relaciona con una sensación de desapego de la identidad definida por el cuerpo físico.

 

      Queriendo aproximarse al otro a través de la tecnología el resultado es un fracaso. Fracaso no.1

 

      Investigar sobre como las tecnologías afectan a los sistemas de conocimiento, cuestiones cognitivas, relaciones personales y las emociones es un tema que siempre me ha llamado la atención puesto que las herramientas para mi trabajo artístico siempre han sido máquinas (fotografía, video, ordenadores, impresoras, monitores...) Cuando Guttemberg inventó la imprenta, Heiddeger ya reflexionaba sobre esta materia. Me interesaba analizar el enorme peso del discurso tecnológico imperante en el que nos hallamos hoy en día.

 

“Después de la imprenta la fotografía es el arma más potente dada al hombre para su desarrollo intelectual. La mente se maravilla ante los pasos gigantescos dados por este arte en sus 50 primeros años de desarrollo y estamos seguros de que si alguien se para a pensar sobre que ha hecho y qué está haciendo la fotografía en su vida se quedará asombrado de sus resultados” (Peter Henry Emerson)

 

“and I was fucking a man the machine had told me to fuck”

 

      Al cabo de un tiempo me di cuenta de que hablar sobre este asunto no podía hacerse desde un personaje frío, inventado, sin emoción. Fracaso no. 2: imposibilidad de seguir las normas que yo misma me había impuesto. Decidí entonces escribir sobre las experiencias desde las emociones, y sí, me di cuenta, de que a pesar de relacionarnos a través de los nuevos dispositivos no podíamos escaparnos de nuestra esencia, de nuestra condición de ser, humanos (y menos mal). La obra cuestiona entonces como la experiencia virtual puede afectar a las propias emociones incidiendo en como las relaciones a través de la tecnología lo real y lo virtual se confunden.

 

      Las nuevas relaciones sociales son el fruto de una ósmosis entre Internet, chats, teléfonos... Esta combinación entre lo real y lo virtual desplaza a un lugar inédito las relaciones sociales. Lo real y lo virtual se funden y confunden. Cada vez se traslada más vida real a la red y viceversa: cada vez se transfiere más vida virtual a la realidad. (Maldonado 1992; Baudrillard, 1996)

 

La cuestión emocional se presenta de forma analógica mediante un trabajo de escritura meticuloso, pero el pensamiento mediterráneo basado en una estructura del discurso lineal de la historia esta hoy completamente fuera de tiempo, por lo que los escritos son fotografiados, convertidos en códigos binarios y subidos a la red en forma de recuerdo. Las fotografías del diario también se añaden al libro.

 

     Hay mucho de literatura erótica en este diario. Hay poca tradición de esta temática entre mujeres. Históricamente se ha tachado de vulgar y de incorrecto que las mujeres traten estas materias mientras que el género masculino ha podido hablar a sus anchas. Me interesaba tratar de normalizar esta situación. No fue posible. Sufrí un acoso por parte de mi tutor, me hacía gestos extraños, como desabrocharse el cinturón o bajarse la cremallera. Al parecer se pensó que estaba tratando de seducirle. Hoy en día seguimos sin poder tratar estos contenidos libremente sin padecer esta clase de molestias. Al final del libro, se añade un escrito que relata esta historia, tal como tuve que redactarla cuando la denuncié. También se añaden informes del estrés pos-traumático que esto me ocasionó.

 

     Volviendo a la cuestión de las imágenes, me percaté de que al quedar con estos chicos, por el camino, se perdía algo de magia, o toda. Ya nada tenía que ver con si te encontrabas algún tío en un bar. Se desvanecía el misterio. Todo aquello se podía comparar con la aparición de las fotografías digitales; algo apresurado para una sociedad veloz, feroz, de resultados inmediatos, contrapuesto a las imágenes analógicas caracterizadas por la magia de la aparición lenta, a la espera de ver los resultados, a la espera, digamos, que genera un deseo.

Por contra al ir quedando con estos chicos el resultado era casi siempre una decepción. A través de las conversaciones virtuales a menudo me hacía una imagen ideal sobre como serían. Fracaso no. 3.

 

      El hecho de espiar, que significa la caza de la próxima imagen, nace del desencanto del encuentro, del desencuentro entre la experiencia online a la experiencia offline. A partir de este momento se convierte en una triple esclava. Esclava del hombre al que espía, esclava del iphone, esclava de la imagen que se ha creado de ella misma.

 

      Evidentemente, jamás hallé el amor. Fracaso no. 4.

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